sábado, 31 de enero de 2026

Apocalipsis U$S Dólar, Uruguay incluido. Si el dólar cae de golpe: anatomía de un shock global. Michael Mansilla.

 




29.01.2026

El dólar estadounidense ha mantenido durante mucho tiempo la codiciada posición de principal moneda de reserva mundial. Esta condición le ha otorgado a Estados Unidos una influencia económica y política de alcance global. Sin embargo, a medida que evoluciona el panorama financiero internacional, crece la especulación sobre las posibles consecuencias si el dólar perdiera ese estatus o, en un escenario más extremo, sufriera una devaluación abrupta.

Hoy, esta cuestión ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción económica, sino al de los escenarios estratégicos que analizan bancos centrales, inversores y cancillerías. La posibilidad de una devaluación repentina del dólar -no gradual ni administrada, sino desordenada- aparece cada vez con mayor frecuencia en columnas, informes y debates sobre la fragilidad del orden monetario internacional.

No se trata simplemente de una moneda debilitándose. El dólar es el eje estructural del sistema financiero global. Su caída brusca equivaldría a un terremoto sistémico cuyas ondas expansivas afectarían al comercio, la deuda, la geopolítica y, sobre todo, a la relación de poder entre Estados, Uruguay incluido.

Lecciones históricas: cuando las monedas imperiales caen

La historia ofrece paralelismos inquietantes. La libra esterlina, pilar del sistema financiero del siglo XIX, no colapsó de un día para otro, pero su declive tras las guerras mundiales marcó el fin de la hegemonía británica. El llamado Nixon Shock de 1971, cuando Estados Unidos abandonó la convertibilidad del dólar en oro, mostró cómo una decisión monetaria puede reconfigurar el orden global.

Existen, además, numerosos ejemplos de devaluaciones severas y episodios de hiperinflación. Argentina, Venezuela o Zimbabue son casos extremos, pero también economías más desarrolladas, como Rusia o Turquía, han experimentado pérdidas abruptas de valor de sus monedas en plazos muy cortos.

Varios países han reducido parcial o totalmente el uso del dólar en su comercio internacional, aunque ninguno de peso sistémico lo ha eliminado por completo. Este proceso, conocido como desdolarización, responde a sanciones, tensiones geopolíticas, búsqueda de autonomía financiera o acuerdos regionales.

En todos los casos, la pérdida de centralidad monetaria fue tanto causa como consecuencia del declive relativo del poder político.

Dominio del comercio global

El predominio del dólar en el comercio internacional simplifica las transacciones y reduce costos. Además, promueve la liquidez en los mercados globales, facilitando el flujo transfronterizo de bienes y servicios.

Comprender la importancia de su estatus como moneda de reserva implica reconocer que no se trata simplemente de una divisa debilitándose. El dólar es el eje estructural del sistema financiero global. Su condición de moneda de reserva implica que numerosos bancos centrales e instituciones internacionales mantienen grandes cantidades de dólares como parte de sus reservas. El 60% de las reservas soberanas están en dólares.

Una caída brusca del dólar equivaldría a un terremoto sistémico cuyas ondas expansivas afectarían al comercio, la deuda, la geopolítica y, sobre todo, a la relación de poder entre estados.

Analistas como Zoltan Pozsar han descrito este escenario como el tránsito hacia un nuevo orden monetario -a veces llamado "Bretton Woods III"- caracterizado por bloques, fragmentación y menor hegemonía occidental.

El dólar como arquitectura de poder

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial y, especialmente, tras el colapso del patrón oro en 1971, el dólar dejó de ser únicamente una unidad de cuenta nacional para convertirse en el andamiaje del capitalismo global. Es la principal moneda de reserva, el medio de pago dominante en el comercio de energía y materias primas, y el activo refugio por excelencia en tiempos de crisis.

Ese estatus otorga a Estados Unidos lo que el economista Barry Eichengreen denominó el "privilegio exorbitante": la capacidad de financiar déficits persistentes, emitir deuda en su propia moneda y externalizar parte de los costos de su política económica al resto del mundo. Sin embargo, ese privilegio descansa sobre un pilar frágil: la confianza. Pero Donald Trump es el presidente menos predecible que haya tenido ese pais.

Una devaluación abrupta del dólar no sería solo un ajuste de mercado. Sería la señal de que algo esencial se ha roto.

Impacto interno: inflación, deuda y nivel de vida

Paradójicamente, una devaluación moderada del dólar podría ofrecer beneficios de corto plazo a la economía estadounidense. Las exportaciones se volverían más competitivas, el peso real de la deuda pública se reduciría y ciertos sectores industriales podrían recuperar terreno.

Sin embargo, los costos serían inmediatos y socialmente regresivos:

Inflación importada, especialmente en energía y bienes intermedios.

Pérdida de poder adquisitivo para amplias capas de la población.

Presión para subir tasas de interés con el fin de contener la fuga de capitales.

Mayor polarización social ante el encarecimiento del costo de vida.

Economistas como Kenneth Rogoff han advertido que este tipo de shock implicaría un ajuste violento del nivel de vida estadounidense, políticamente explosivo en un país ya marcado por profundas divisiones internas.

El efecto dominó global

Fuera de Estados Unidos, las consecuencias serían aún más desiguales. Una devaluación abrupta del dólar golpearía de lleno a:

Bancos centrales con grandes reservas en dólares, cuyo valor real se vería erosionado.

Países emergentes endeudados en dólares, enfrentados a crisis de balance y volatilidad financiera.

Economías altamente dolarizadas, donde la inflación se trasladaría de forma casi automática a los precios internos.

Al mismo tiempo, algunos actores podrían salir relativamente beneficiados: países con reservas diversificadas, grandes tenencias de oro o capacidad para comerciar en monedas alternativas. Incluso para ellos, el entorno sería de incertidumbre extrema.

El Banco de Pagos Internacionales ha señalado en reiteradas ocasiones que el sistema financiero global no está diseñado para absorber un cambio abrupto en su moneda central sin episodios de inestabilidad severa.

Geopolítica de la devaluación: el fin del arma financiera

Más allá de la economía, el impacto sería profundamente geopolítico. El dominio del dólar ha permitido a Estados Unidos utilizar el sistema financiero como herramienta de poder, desde sanciones hasta bloqueos de acceso a mercados y sistemas de pago.

Una devaluación repentina aceleraría procesos ya en marcha:

Desdolarización del comercio internacional.

Acuerdos bilaterales en monedas locales.

Mayor peso del yuan, el euro y el oro como activos estratégicos.

Desarrollo de sistemas de pago alternativos al control estadounidense.

Analistas como Zoltan Pozsar han descrito este escenario como el tránsito hacia un nuevo orden monetario -a veces denominado "Bretton Woods III"- caracterizado por bloques, fragmentación y menor hegemonía occidental.

¿Por qué una devaluación repentina es el verdadero tabú?

Los analistas coinciden en un punto clave: Estados Unidos puede gestionar una erosión lenta del valor del dólar, pero no un colapso rápido sin consecuencias históricas. La diferencia entre ambos escenarios es política antes que económica.

Una devaluación gradual permite adaptaciones: renegociaciones comerciales, ajustes de reservas, cambios en portafolios. En cambio, una caída súbita activaría el pánico: ventas masivas de bonos del Tesoro, huida hacia otros activos refugio, y una crisis de credibilidad difícil de revertir.

Como han advertido columnistas del Financial Times y analistas del Council on Foreign Relations, el verdadero riesgo no es la pérdida de valor en sí, sino la ruptura de expectativas sobre la estabilidad del dólar como ancla del sistema.

El dólar no caerá solo por razones técnicas. Caería si el mundo deja de creer que Estados Unidos puede -o quiere- sostener el papel que su moneda desempeña. Y cuando la fe en una moneda se rompe, las consecuencias rara vez se limitan a los mercados.

En ese sentido, la pregunta no es únicamente qué pasaría si el dólar se devalúa de golpe, sino "qué tipo de mundo emergería después".

Apocalipsis Dólar en Uruguay.

Si el dólar cae de golpe: Uruguay ante el riesgo silencioso de la dolarización financiera

En Uruguay, el dólar no gobierna formalmente la economía, pero la atraviesa en silencio. No es moneda de curso legal, pero estructura el ahorro, condiciona el crédito, fija precios relevantes y define decisiones estratégicas del Estado y del sector privado. Esta dolarización financiera parcial -menos visible que la ecuatoriana, más estable que la argentina- ha sido durante décadas un pilar de previsibilidad. Sin embargo, esa misma fortaleza puede convertirse en fragilidad si el dólar estadounidense sufriera una "devaluación repentina y desordenada".

En un país que se percibe a sí mismo como una isla de estabilidad en una región volátil, el verdadero riesgo no es el caos inmediato, sino la exposición acumulada a un shock externo que no controla.

Una dolarización sin estridencias.

Uruguay construyó su reputación macroeconómica sobre la prudencia fiscal, la credibilidad institucional y un sistema financiero relativamente sólido. A diferencia de otras economías latinoamericanas, evitó hiperinflaciones recientes y defaults desordenados. Pero esa estabilidad convivió con una realidad persistente: el dólar como "reserva de valor dominante".

Depósitos bancarios, créditos hipotecarios, operaciones inmobiliarias, contratos de largo plazo y parte de la deuda pública se expresan en dólares. El peso uruguayo cumple funciones de circulación cotidiana, pero el ahorro estratégico sigue mirando al norte.

Esta estructura funciona mientras el dólar sea predecible. El problema comienza cuando deja de serlo.

Impacto en el ahorro doméstico, el sistema bancario y la confianza

En Uruguay, el ahorro en dólares no es una práctica marginal ni ideológica: es un comportamiento social transversal, profundamente arraigado tras décadas de crisis regionales. Hogares de ingresos medios y altos, empresas y fondos institucionales utilizan el dólar como refugio frente a la incertidumbre, aun cuando el sistema financiero local goza de credibilidad.

Una devaluación abrupta del dólar alteraría este equilibrio de forma silenciosa pero profunda. El impacto no se manifestaría como una corrida bancaria clásica, sino como una erosión del valor percibido del ahorro, con consecuencias psicológicas y económicas relevantes.

Los efectos más probables incluirían:

Pérdida real del ahorro dolarizado, especialmente en activos líquidos, afectando expectativas de consumo e inversión.

Reasignación defensiva de portafolios, con mayor demanda de activos reales, inmuebles o instrumentos indexados.

Cuestionamiento del rol del dólar como refugio,sin que el peso uruguayo logre ocupar plenamente ese lugar.

Para el sistema bancario -sólido, regulado y bien capitalizado- el desafío no sería la solvencia inmediata, sino la gestión de expectativas. Cambios bruscos en la preferencia por moneda pueden tensionar la intermediación financiera, alterar la estructura de depósitos y obligar a ajustes rápidos en productos y plazos.

La verdadera variable crítica sería la confianza. En economías pequeñas, la estabilidad financiera descansa menos en balances contables que en la credibilidad de que las reglas seguirán siendo previsibles. Cuando el activo de referencia pierde estabilidad, incluso los sistemas prudentes entran en terreno desconocido.

Deuda pública: alivio contable, tensión política.

Desde una perspectiva estrictamente contable, una caída del valor del dólar podría reducir el peso real de la deuda denominada en esa moneda. Pero ese alivio sería ambiguo.

Buena parte de la credibilidad uruguaya se basa en el acceso fluido a los mercados internacionales y en la confianza de inversores institucionales. Una devaluación brusca del dólar, acompañada de volatilidad global, podría:

-Encarecer el financiamiento externo.

-Aumentar las primas de riesgo para economías pequeñas. -Exigir señales fiscales más restrictivas en un contexto social sensible.

El margen de maniobra del Estado, lejos de ampliarse, podría estrecharse.

Al mismo tiempo, algunos actores podrían salir relativamente beneficiados: países con reservas diversificadas, grandes tenencias de oro o capacidad para comerciar en monedas alternativas. Pero incluso para ellos, el entorno sería de incertidumbre extrema.

El Banco de Pagos Internacionales ha señalado en más de una ocasión que el sistema financiero global no está diseñado para absorber un cambio abrupto en su moneda central sin episodios de inestabilidad severa.

Distorsiones en precios, salarios y contratos: cuando el ancla se mueve.

Aunque Uruguay no esté formalmente dolarizado, una parte significativa de los "precios relevantes" de la economía se fija en dólares o se ajusta implícitamente en función de su trayectoria. Alquileres, mercado inmobiliario, bienes durables, arrendamientos rurales, contratos de servicios de largo plazo y ciertos insumos importados responden más a la lógica del dólar que a la del peso uruguayo.

Una "devaluación abrupta del dólar" introduciría distorsiones inmediatas y conflictivas:

Ruptura de referencias de precios: contratos pactados en dólares perderían su función de ancla, generando renegociaciones forzadas y litigios potenciales.

Desalineación entre precios y costos: sectores que venden en pesos, pero estructuran costos en dólares enfrentarían márgenes erráticos, con traslados parciales e imprevisibles a precios finales.

Indexación defensiva: ante la incertidumbre, actores económicos tenderían a incorporar cláusulas de ajuste más agresivas, elevando la inercia inflacionaria.

En el plano laboral, el impacto sería particularmente sensible. Los salarios en Uruguay se negocian mayoritariamente en pesos, pero el costo de vida incluye componentes dolarizados. Una caída súbita del dólar podría:

Generar confusión en la medición del salario real, al desacoplar precios clave de los índices tradicionales. Intensificar tensiones en la negociación colectiva, con demandas de corrección ex post. Aumentar la brecha entre sectores expuestos al comercio exterior y aquellos orientados al mercado interno.

La consecuencia más profunda no sería inflacionaria en el sentido clásico, sino institucional: la pérdida de un referente estable para contratos y expectativas. En economías pequeñas y abiertas, la estabilidad depende menos de los niveles de precios que de la previsibilidad de las reglas.

La idea de que Uruguay está protegido por no usar el dólar como moneda legal se revelaría, así, como una neutralidad incompleta. Cuando la moneda de referencia se mueve de forma abrupta, incluso quienes no la emiten ni la adoptan formalmente terminan pagando el costo de la desorientación.

 

Uruguay en un mundo que se desdolariza.

Desde Montevideo, la desdolarización global suele observarse como un fenómeno lejano, impulsado por grandes potencias. Sin embargo, una crisis del dólar aceleraría debates hoy latentes:

¿Diversificar reservas hacia otras monedas o activos? ¿Fortalecer instrumentos de ahorro en pesos de largo plazo? ¿Reducir la indexación implícita al dólar en contratos clave?

Para una economía pequeña y abierta, el desafío no es liderar un nuevo orden monetario, sino "no quedar atrapada en la transición".

Lecciones desde la prudencia.

Uruguay ha hecho casi todo bien dentro de los márgenes que permite la periferia financiera. Pero la historia demuestra que incluso los países prudentes pagan los costos de los ajustes del centro. El fin de Bretton Woods, las subas de tasas de la Reserva Federal y las crisis globales recientes lo confirman.

Una devaluación repentina del dólar sería otro recordatorio de una verdad incómoda: la estabilidad nacional tiene límites cuando la moneda de referencia es externa.

Conclusión: el límite estructural de una estabilidad bien administrada

La estabilidad uruguaya no es un mito ni una casualidad: es el resultado de decisiones políticas consistentes, reglas claras y una cultura institucional que ha privilegiado la previsibilidad sobre la improvisación. Precisamente por eso, su principal límite no es interno ni inmediato, sino estructural y externo.

La dolarización financiera parcial ha sido una herramienta pragmática para gestionar riesgos en un entorno regional volátil. Mientras el dólar ofreció una referencia estable, esa estrategia permitió ordenar expectativas sin renunciar a la moneda nacional. El problema surge cuando la referencia deja de ser fiable: no por colapso, sino por cambio de régimen.

En ese escenario, Uruguay no enfrentaría un derrumbe, sino un desafío más sutil: administrar la transición sin perder coherencia institucional. Ajustar contratos, diversificar instrumentos de ahorro, recalibrar la gestión de la deuda y sostener la confianza exigiría decisiones técnicas y políticas finas, no respuestas de emergencia.

El límite de la estabilidad uruguaya, entonces, no reside en su fragilidad, sino en su dependencia de un ancla que no controla. Reconocer ese límite no implica alarmismo, sino realismo estratégico. En un sistema internacional en transformación, la prudencia seguirá siendo una ventaja -siempre que vaya acompañada de la capacidad de adaptarse cuando cambian las condiciones que la hicieron posible.

 

Michael Mansilla

michaelmansillauypress@gmail.com

https://michaelmansillauypress.blogspot.com

 

 

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias


viernes, 30 de enero de 2026

Tecnología e informática: Uruguay vs. Costa Rica ¿Quién gana en la economía digital? Michael Mansilla

 


En los últimos años, Costa Rica se ha consolidado como un destino privilegiado para empresas tecnológicas que buscan expandir operaciones fuera de centros saturados como Silicon Valley. Ubicado en Centroamérica, el país combina biodiversidad, estabilidad política y un sistema educativo sólido. Pero la pregunta de fondo es inevitable: ¿qué hace a Costa Rica tan atractiva para los gigantes tecnológicos y cómo logra competir Uruguay desde el extremo sur del continente?


En un mundo donde la previsibilidad es un bien escaso, Costa Rica ofrece a los inversionistas algo cada vez más raro: estabilidad institucional, sostenibilidad y una posición geoeconómica estratégica. Su marco legal, alineado con estándares internacionales -incluida la protección de la propiedad intelectual-, permite operar con baja fricción burocrática y alta seguridad jurídica.

La inversión extranjera directa (IED) alcanzó en 2024 los 4.020 millones de euros, la cifra más alta de su historia, con un crecimiento interanual del 14 %. No se trata de una casualidad coyuntural, sino del resultado de una estrategia sostenida.

Geografía, husos horarios y conectividad

La ubicación de Costa Rica ofrece ventajas concretas para la industria tecnológica. Desde Centroamérica, el país conecta de manera eficiente con Norteamérica y Sudamérica. A ello se suma un factor clave: la alineación horaria con Estados Unidos.

El huso horario (Hora Estándar Central) permite trabajo en tiempo real con la Costa Este, Silicon Valley y otros polos tecnológicos estadounidenses. Para la gestión de proyectos, soporte técnico y coordinación de equipos, esta sincronía resulta decisiva.

La conectividad aérea refuerza esta diferencia. 

SJO-Miami: 2 h 30-45 min SJO-Nueva York: 5-5 h 30 min SJO-San Francisco: 6 h 30-7 h

Esto hace que directivos y propietarios utilicen con mayor frecuencia aviones privados o charters para hacer presencia en sus negocios y seguir viviendo en Estados Unidos.

Uruguay, en cambio, enfrenta un desfase de entre 2 y 8 horas respecto a Estados Unidos, según la época del año. Estamos en el hemisferio sur, más cerca del Círculo Polar Antártico que de Miami, una realidad que impacta en la dinámica empresarial cotidiana.

Desde Estados Unidos hacia Montevideo, los tiempos se duplican o triplican, casi siempre con escalas. 

 Partiendo desde Estados Unidos hacia el Aeropuerto Internacional de Carrasco (MVD), Montevideo, los tiempos de vuelo aproximados son prácticamente los mismos que en el sentido inverso (la diferencia suele ser mínima por vientos):

San Francisco (SFO) → Montevideo (MVD)

≈ 14 h - 16 h de vuelo efectivo

Siempre con 1 o 2 escalas (Panamá, Lima, Bogotá, Santiago o São Paulo).

Tiempo total de viaje habitual: 18 - 22 horas.

Miami (MIA) → Montevideo (MVD)

≈ 8 h 30 min - 9 h

Puede ser directo o con una escala corta, según temporada y aerolínea.

Nueva York (JFK / EWR) → Montevideo (MVD)

≈ 10 h 30 min - 11 h 30 min

Generalmente con 1 escala (Panamá, Bogotá, São Paulo).

Capital humano: formación y límites compartidos

Costa Rica ha invertido de forma sostenida en educación. Su tasa de alfabetización ronda el 98 % y existe una clara priorización de áreas STEM. El resultado es un flujo constante de técnicos y profesionales preparados para las demandas de la industria digital.

Uruguay siguió una lógica similar. El Plan Ceibal marcó un punto de inflexión y hoy las carreras de informática figuran entre las más demandadas, en gran medida por su modalidad virtual. El foco, tanto en Uruguay como en Costa Rica, se ha desplazado hacia tecnicaturas especializadas: inteligencia artificial, videojuegos, software empresarial, cloud y servicios digitales.

En materia de natalidad Costa Rica y Uruguay es muy distinta. En cuanto a su crecimiento, la misma lo hace anualmente a un  ritmo medio de 1,4.  El aborto es ilegal en Costa Rica. 

Falta de vocaciones y migración.

Sin embargo, ambos países enfrentan un problema estructural:  falta de vocaciones. La vida profesional frente a una pantalla, bajo presión constante y plazos ajustados, no resulta atractiva para muchos jóvenes. Implica muchas veces continuar con el teletrabajo desde casa con todo lo que implica una sobrecarga laboral no siempre remunerada. Los salarios permiten una vida de clase media, pero rara vez habilitan el acceso a vivienda propia.

El fenómeno del "burn brain" -abandono del sector entre los 30 y 40 años- es cada vez más común. Informáticos que cambian de rumbo hacia actividades alejadas de la tecnología no son una excepción. En extremo se trasladan a zonas rurales dedicándose a la pequeña agricultura orgánica: Quesos de cabra, frutos rojos , produccion hidroponica.

Uruguay arrastra, además, un déficit estimado de 12.000 profesionales IT, una brecha difícil de cubrir. 

La inmigración calificada podría ser una solución, pero las políticas reales distan de apuntar en esa dirección. Ese nicho podría complementarse con informáticos provenientes del exterior desde India, China (difícil) o países del Sudeste Asiático.

Pero no...en Uruguay seguimos recibiendo inmigrantes económicos, donde el acceso a internet es para una elite. Costa Rica sostiene la misma situación, pero con exiliados económicos nicaragüenses sin o con poca formación. Trabajadores agrícolas en general.

Calidad de vida como activo competitivo

Costa Rica explota con éxito un intangible poderoso: calidad de vida. Playas, selvas, clima templado y actividades al aire libre forman parte de su atractivo. No es casual que se la denomine la "Suiza de Centroamérica".

El costo de vida, inferior al de Silicon Valley, y los incentivos fiscales han generado un auge inmobiliario orientado a expatriados, concentrados principalmente en el área metropolitana de San José, con fácil acceso tanto a la montaña como al Pacífico. El 2% de la población extranjera residente es de Estados Unidos, europea, china, taiwanesa y árabe.

Uruguay también ofrece ventajas: una extensa costa en Rio de la Plata y sobre el Océano Atlántico, con una estabilidad social poco común en la región. 

Del Estado benefactor a la apertura forzada. 

Costa Rica explota con éxito un intangible poderoso: calidad de vida. Playas, selvas, clima templado y actividades al aire libre forman parte de su atractivo. No es casual que se la denomine la "Suiza de Centroamérica".

El costo de vida, inferior al de Silicon Valley, y los incentivos fiscales han generado un auge inmobiliario orientado a expatriados, concentrados principalmente en el área metropolitana de San José, con fácil acceso tanto a la montaña como al Pacífico. El 2% de la población extranjera residente es de Estados Unidos, europea, china, taiwanesa y árabe.

Uruguay también ofrece ventajas: una extensa costa en Rio de la Plata y sobre el Océano Atlántico, con una estabilidad social poco común en la región. 

Del Estado benefactor a la apertura forzada. 

Hasta los años ochenta, Costa Rica sostuvo un modelo de bienestar social financiado por exportaciones agrícolas tradicionales y una industria protegida casi autárquica. El colapso del modelo llevó a acuerdos con el FMI, liberalización económica y una fuerte dependencia del financiamiento estadounidense.

Entre 1982 y 1990, la Iniciativa para la Cuenca del Caribe y la ayuda de la AID aportaron cerca de 1.300 millones de dólares. Desde entonces, la inserción internacional del país quedó fuertemente anclada a Estados Unidos.

Esto le paso el costo al sistema de seguridad social, el estado se encargaba del sistema sanitario y jubilatorio. Hoy el sistema es hibrido con salud publica o la contratación de seguros de salud del tipo americano. Para el retiro existen cajas estatales y fondos privados de jubilación que operan a nivel internacional.

Dependencia estructural de Estados Unidos 

Según FDI Markets (Financial Times), Costa Rica es el país con mayor dependencia del mundo respecto a inversión estadounidense: 58,1 % de los proyectos de IED provienen de EE. UU.

Esta dependencia se observa en todos los rubros, desde turismo hasta tecnología, y también en el consumo cotidiano. Los Walmart dominan el comercio minorista y los productos importados estadounidenses inundan las góndolas.

Uruguay no es ajeno a esta lógica, en las vitrinas y góndolas cada vez más predominan los productos "Made in Argentina" o "Made in Brasil" Usted puede cerciorarse en el rubro de las golosinas. Casi no hay marcas nacionales, alfajores incluidos.

Zonas francas y ecosistema tecnológico 

El régimen de Zonas Francas ha sido central en la estrategia costarricense. Exoneraciones del impuesto a la renta, aranceles y tributos a la exportación convierten al país en una plataforma de bajo costo operativo y alta eficiencia. 

A esto se suma una infraestructura sólida en telecomunicaciones, conectividad y centros de datos, clave para operaciones digitales de alto valor.

El ecosistema tecnológico costarricense reúne universidades, organismos estatales, parques tecnológicos y multinacionales. Más de 400 empresas internacionales operan hoy en el país.

Pero, igual que Uruguay, Hacienda no recibe un peso.

 ¿Qué empresas operan? 

Intel: el punto de inflexión histórico. 

Ninguna historia sobre inversión tecnológica en Costa Rica puede comenzar sin Intel. La decisión de la compañía estadounidense de instalarse en el país a finales de los años noventa marcó un antes y un después en el modelo económico costarricense.

Intel Rubro: Semiconductores, ingeniería y servicios tecnológicos avanzados Especialización en CR: Ingeniería de procesos, I+D, servicios corporativos globales, soporte tecnológico.

Hasta 2014 INTEL fabricaba microprocesadores en el país centro americano y lo que constituía hasta el 20% de las exportaciones del país, La industria llegó a convertirse en el principal producto de exportación de Costa Rica, alcanzando en 2013 $2200 millones de dólares. En 2014, Intel cerró su fábrica de microprocesadores fue una considerable pérdida de puestos de trabajo, especialmente porque el 55% eran mujeres.

 Lo substituyó por un Centro de Investigación y que se dedica al diseño, prototipo, prueba y validación de soluciones de circuitos integrados y desarrollo de software, y un Centro de Servicios Globales Desarrollo 

Aunque Intel redistribuyó parte de su manufactura a otros países, Costa Rica retuvo -y reforzó- las funciones más sofisticadas y estratégicas: centros de servicios globales, desarrollo tecnológico y soporte a operaciones de alto valor. En términos geopolíticos, el mensaje fue claro:

 Costa Rica no es un país barato para producir; es un país confiable para pensar, diseñar y operar.

Otra tecnológicas en el país centroamericano Equifax, IBM, Microsoft, Amazon, Accenture, DXC, WWT, Feuji, Experian y otras firmas especializadas en datos, ciberseguridad, inteligencia artificial.

Costa Rica ya no compite solo con América Latina, sino con polos secundarios de Europa del Este y el Sudeste Asiático.

Incentivos gubernamentales y zonas francas

El gobierno costarricense ha implemento diversas iniciativas para atraer inversión extranjera directa, especialmente en el sector tecnológico. Una de ellas es el establecimiento de Zonas Francas (ZF).

¿Qué ofrece Costa Rica?

Estabilidad política y entorno favorable para los negocios Uno de los atributos más atractivos de Costa Rica es su larga estabilidad política. A diferencia de muchas otras naciones de la región, Costa Rica ha disfrutado de un gobierno estable y democrático durante o un entorno favorabe décadas. Esto ha fomentad favorable para los negocios. 

Han convertido a Costa Rica en uno de los nodos más relevantes de la deslocalización inteligente de operaciones tecnológicas en América Latina. Esta transformación no es casual ni reciente. Es el resultado de una estrategia de Estado sostenida por más de tres.

décadas, que hoy sitúa al país en una posición clave dentro de las cadenas globales de valor digital. caracterizado por regulaciones transparentes y un compromiso con la protección de la propiedad intelectual. En los últimos años se ha convertido en un centro tecnológico internacional para organizaciones de todo el mundo, con más de 400 multinacionales operando en el país, según la agencia de promoción de la inversión extranjera CINDE. 

 Soluciones IT Especialización: Ciberseguridad, inteligencia artificial, redes, infraestructura digital para clientes globales.

Costa Rica sirve como centro para 228 empresas del sector servicios, donde las tecnologías digitales están experimentando un crecimiento significativo. Para satisfacer la creciente demanda de talento.

Lejos de grandes anuncios rimbombantes, pero con una constancia notable, gigantes como Intel, Equifax, World Wide Technology (WWT) y una nueva generación de firmas de software especializadas.

Equifax Rubro: Datos, analítica, inteligencia artificial y servicios financieros digitales Especialización en CR: Big data, ciberseguridad, plataformas digitales, modelos predictivos globales.

 Si Intel simboliza el pasado industrial-tecnológico del país, Equifax representa su salto definitivo hacia la economía del dato, la nube y la inteligencia artificial.

En 2025, la multinacional estadounidense anunció una inversión de 30 millones de dólares para la construcción de un nuevo campus tecnológico en Heredia, con la promesa de generar al menos 300 nuevos empleos altamente calificados, que se suman a una plantilla ya considerable.

Equifax no opera en Costa Rica como un simple centro administrativo. Desde el país se prestan servicios globales en analítica avanzada, ciberseguridad, inteligencia artificial, desarrollo de plataformas digitales y operaciones financieras complejas. Es decir, funciones que exigen talento altamente especializado, estabilidad institucional y marcos regulatorios confiables.

IBM Rubro: Software empresarial y servicios tecnológicos Especialización en CR: Servicios globales, cloud, automatización, soporte de soluciones empresariales.

Microsoft (operaciones regionales) Rubro: Software, cloud computing y servicios digitales Especialización en CR: Soporte regional, servicios en la nube, capacitación tecnológica y alianzas. Software Rubro: Software de infraestructura y experiencias digitales Especialización: Desarrollo y soporte de plataformas empresariales, atención técnica y éxito del cliente.

Encora Rubro: Ingeniería de software y servicios digitales Especialización: Desarrollo de software a medida, soluciones cloud y data engineering.

Weve Technology Rubro: Desarrollo de software especializado Especialización: Aplicaciones corporativas interactivas, UI/UX, desarrollo ágil (React, Python, JS).World Wide Technology: Costa Rica como plataforma regional.

Su perfil técnico -programadores, diseñadores UI/UX, desarrolladores en JavaScript, Python y React- refleja el tipo de capital humano que hoy busca el país: menos volumen, más especialización.

Otra pieza clave del nuevo ecosistema es World Wide Technology (WWT), una empresa global especializada en soluciones tecnológicas, transformación digital y arquitectura de sistemas.

WWT estableció operaciones en Costa Rica en 2023 y, apenas un año después, anunció la creación de 100 nuevos puestos de trabajo en

Open A.I , Desde 2025.Empresas de software y transformación digital

World Wide Technology (WWT) Rubro: Transformación digital.

 La apertura de oficinas y la creación de cientos de empleos especializados en áreas como ciberseguridad, inteligencia artificial, ingeniería de redes y transformación digital responden a una lógica geoeconómica más amplia: centralizar operaciones en países

Servicios compartidos, BPO tecnológico y operaciones digitales.

 Amazon (AWS y servicios corporativos) Rubro: Cloud computing y servicios digitales Especialización: Soporte técnico, operaciones cloud, servicios empresariales regionales.

HP Enterprise Services Rubro: Servicios IT y soluciones empresariales Especialización: Servicios compartidos, soporte tecnológico y operaciones globales.

DXC Technology Rubro: Servicios IT y outsourcing tecnológico Especialización: Gestión de infraestructuras, transformación digital, servicios corporativos globales.

Accenture Rubro: Consultoría tecnológica y digital Especialización: Transformación digital, analítica, automatización, servicios para empresas globales.

Empresas de ciberseguridad, datos y nichos tecnológicos.

Feuji Rubro: Servicios tecnológicos avanzados Especialización: Ciberseguridad, inteligencia artificial, servicios compartidos de alto valor.

Feuji y la consolidación del ecosistema

La expansión de Feuji, empresa tecnológica estadounidense con operaciones en Heredia, confirma que Costa Rica no es una moda pasajera, sino un nodo que se consolida.

Experian Rubro: Información crediticia y analítica Especialización: Data analytics, plataformas digitales, servicios financieros globales.

Splunk (operaciones regionales) Rubro: Análisis de datos y seguridad Especialización: Observabilidad, análisis de datos en tiempo real y ciberseguridad.

Empresas latinoamericanas y nearshoring tecnológico

GBM (Grupo Bolívar Murillo) Rubro: Integración tecnológica y servicios IT Especialización: Soluciones empresariales, cloud, ciberseguridad para Centroamérica.

En este sentido, Costa Rica compite menos con México o Brasil y más con polos tecnológicos secundarios de Europa del Este o el sudeste asiático.

El rol del Estado: discreto pero decisivo.

A diferencia de otros casos de éxito tecnológico, el Estado costarricense no ha actuado como un planificador central agresivo, sino como un facilitador institucional constante. A través de entidades como PROCOMER, COMEX y el régimen de zonas francas, el país ha ofrecido estabilidad regulatoria, formación de talento y una narrativa coherente de inserción internacional.

Genera trabajo directo para 3,300 personas y 5,000 contratistas.

Las tecnológicas no dejan dinero a la hacienda del estado costarricense. Se sitúan en Zonas Francas, no pagan impuestas y las ganancias terminan en el exterior. Aunque se realizan constantes reinversiones.

En cifras. Exportaciones de servicios tecnológicos y software 2024 Banco Central de Costa Rica (BCCR):

En 2024, las exportaciones de servicios mediante redes TIC (tecnologías de la información y comunicación) -que incluyen software, servicios de computación, servicios administrativos tecnológicos y otros servicios digitales- alcanzaron Esta cifra de US$ 5.539 millones representa el valor de exportaciones de servicios tecnológicos y digitales en general, incluyendo software y servicios integrados, para 2024. 

Uruguay - Exportaciones de servicios de TI y software 

El sector TI y software exportó alrededor de US$ 1.020 millones en 2023 (solo servicios informáticos y software). Datos de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) indican que las exportaciones tecnológicas totales del sector TI en 2023 estuvieron en el orden de US$ 2.168 millones, lo cual incluye tanto ventas de software como otros servicios relacionados con tecnología (esto puede abarcar ITO, outsourcing tecnológico, servicios digitales, etc.). 

El total de exportaciones de servicios globales (incluyendo TI, software, consultoría, servicios profesionales y otros) alcanzó aproximadamente US$ 5.919 millones en 2023. 

Costa Rica, Uruguay, Colombia y México.

Costa Rica frente a sus pares: cuatro estrategias latinoamericanas ante el poder tecnológico

Para evaluar con justicia el modelo costarricense de inserción en la economía digital global, resulta imprescindible salir del análisis aislado y situarlo en "perspectiva comparada regional". Costa Rica no compite en el vacío. Su estrategia tecnológica convive -y dialoga- con las adoptadas por otros países latinoamericanos que, desde posiciones distintas, intentan responder a la misma pregunta estructural: "cómo insertarse en el capitalismo digital sin quedar relegados a la periferia".

Uruguay, Colombia y México ofrecen contrastes particularmente reveladores. No solo por su proximidad geográfica o cultural, sino porque encarnan "cuatro modelos distintos de relación entre Estado, mercado, tecnología y soberanía".

Costa Rica: eficiencia, estabilidad y poder operativo.

El caso costarricense destaca por su coherencia. A lo largo de tres décadas, el país ha construido una estrategia clara: "ofrecer estabilidad institucional, talento calificado y previsibilidad jurídica" a empresas tecnológicas globales dispuestas a instalar funciones críticas en su territorio.

El resultado es un modelo de "poder operativo". Costa Rica no diseña las grandes plataformas digitales ni controla la propiedad intelectual, pero sostiene infraestructuras esenciales del sistema: centros de datos, ingeniería, analítica, ciberseguridad y coordinación regional. En términos funcionales, es un engranaje altamente confiable del orden digital global.

Esta posición le ha permitido captar inversión de calidad, empleo calificado y reputación internacional. Pero también la ha dejado expuesta a un límite estructural: "su baja capacidad de decisión estratégica". Costa Rica ejecuta con excelencia, pero rara vez define. Depende de empresas extranjeras.

Uruguay: soberanía digital en escala reducida.

Uruguay representa un caso singular en América Latina. A diferencia de Costa Rica, no ha centrado su estrategia en atraer masivamente multinacionales tecnológicas, sino en "construir capacidades digitales propias", con el Estado como arquitecto central.

Gobierno digital, identidad electrónica, plataformas públicas interoperables y empresas tecnológicas nacionales exportadoras forman parte de un proyecto deliberado de "soberanía digital democrática". El objetivo no es solo eficiencia, sino control: de los datos, de los sistemas y de las reglas del juego.

El costo de este enfoque es evidente: menor escala, menor volumen de inversión extranjera y menor peso sistémico. Pero su ventaja es igualmente clara: "Uruguay conserva grados de autonomía tecnológica que Costa Rica aún no ha desarrollado". En la comparación, Uruguay aparece como un país con menos músculo operativo, pero mayor control estratégico.

Colombia: volumen, dinamismo y fragmentación.

Colombia ha optado por un modelo más disperso y ambicioso en términos cuantitativos. Su estrategia tecnológica combina atracción de multinacionales, promoción de startups, incentivos al emprendimiento y desarrollo de hubs urbanos como Bogotá, Medellín o Cali.

El país apuesta a la "masa crítica": talento abundante, mercado interno amplio y ecosistema dinámico. En algunos segmentos -Fintech, comercio digital, desarrollo de software- ha logrado avances significativos.

Sin embargo, la falta de continuidad institucional, la fragmentación regulatoria y la inestabilidad política percibida limitan su capacidad para atraer funciones verdaderamente críticas del sistema digital global. Colombia es atractiva para experimentar, desarrollar y escalar, pero menos confiable para operar núcleos sensibles.

En este sentido, compite con Costa Rica por volumen, pero pierde frente a ella en precisión y estabilidad.

México: escala continental y dependencia estructural.

México ocupa una categoría aparte. Su tamaño, su proximidad geográfica a Estados Unidos y su integración productiva lo convierten en un actor tecnológico imposible de ignorar. Sin embargo, esa misma cercanía define su límite estructural. El modelo mexicano está profundamente ligado al "nearshoring industrial y tecnológico" al servicio de la economía estadounidense. Software, automatización, servicios TI y manufactura avanzada forman parte de una misma lógica subordinada a cadenas de valor externas.

México gana escala, empleo y peso regional, pero a costa de una "dependencia estratégica pronunciada". Su soberanía tecnológica es limitada, no por falta de capacidades, sino por su inserción estructural asimétrica.

Frente a Costa Rica, México es más poderoso; frente a Uruguay, menos autónomo.

Cuatro modelos, un mismo dilema

La comparación revela que no existe un camino único ni una solución perfecta. Cada país ha hecho elecciones coherentes con su historia, su tamaño y su capacidad estatal:

Costa Rica: privilegia estabilidad y eficiencia, sacrificando control. Uruguay: privilegia soberanía y coherencia, sacrificando escala.

Colombia: privilegia dinamismo y volumen, aceptando fragmentación. México: privilegia integración y tamaño, aceptando dependencia.

Lo relevante no es determinar cuál modelo es "mejor", sino comprender "qué tipo de poder construye cada uno".

El dilema costarricense hacia adelante. 

Para Costa Rica, la comparación regional plantea una pregunta incómoda pero inevitable:

¿Puede un país pequeño, altamente eficiente y estable evolucionar desde un rol operativo hacia uno más estratégico sin poner en riesgo su principal activo: la confianza?

Uruguay demuestra que la soberanía digital es posible incluso con recursos limitados. Colombia advierte sobre los riesgos de crecer sin cohesión. México ilustra los costos de la dependencia estructural.

Costa Rica se encuentra, quizá, en la mejor posición para hibridar modelos: mantener su rol como hub confiable del sistema digital global, pero avanzar gradualmente hacia mayor control de datos, propiedad intelectual y empresas tecnológicas nacionales con proyección internacional.

Conclusión general: poder sin estridencia

Costa Rica no protagoniza titulares sobre innovación disruptiva ni lidera rankings de unicornios tecnológicos. Su poder es más discreto y, precisamente por eso, más interesante.

En un mundo fragmentado, atravesado por guerras comerciales, disputas tecnológicas y crisis de confianza, Costa Rica ha construido una forma singular de influencia: hacer funcionar silenciosamente infraestructuras críticas del orden digital global. La pregunta que cierra este análisis no es si el modelo ha sido exitoso -lo ha sido-, sino si el país se conformará con ser un "operador ejemplar" o si buscará, en la próxima década, convertirse también en autor de su propio destino tecnológico".

Tecnología Criolla, pero sin recursos.

Pero podríamos llegar a una conclusión errónea: Somos "emprendedores criollos", no esperamos que nos llueva café como los costarricense. Primero creamos la tecnología, después invitamos a los inversores. Pero no.

¿Y Uruguay? Creo que la mejor respuesta las encontré en una entrevista realizada a Juan Ignacio Geymonat, magíster en Historia Económica de la Universidad de la República (Udelar), y publicada por Maximiliano Mazzitelli, publicado en Ambito Financiero.

Desde que la japonesa Yazaki anunció en 2025 el cierre de sus dos plantas en Uruguay, dejando sin empleo a más de 1.200 trabajadores, el fenómeno se ha vuelto imposible de ignorar, ya que,en menos de dos años, el país ha visto partir o reducir drásticamente sus operaciones a empresas como Fenedur, UKG (Estados Unidos), Gloria Foods (Perú), Aurora Cannabis (Canadá), Fanacif (Brasil) y Verizon, entre otras.

La pregunta que resuena en el ecosistema empresarial es inquietante: ¿qué está fallando en un modelo económico que se construyó precisamente para atraer y retener capital extranjero?

Uruguay logró algo que pocos países de la región pueden exhibir: estabilidad macroeconómica sostenida. Geymonat lo reconoce: "El Uruguay logró un modelo que yo no me animo a decir que es exitoso, pero que es estable. No explota cada 5 años, genera cierta estabilidad. El país crece al 1% hace 6, 7 u 8 años, pero por lo menos está estable, no explota, tiene una inflación contenida, tiene una macro más o menos estable".

El país construyó "todo un andamiaje institucional armado en función de exoneraciones fiscales para extranjeros y cada vez cuesta más modificar o cambiar sin alterar el esquema".

Una política de estado, mantener el dólar bajo, atraso cambiario sueldos altos (aunque no lo notemos) Un estado del bienestar gigantes e impuestos desproporcionados (agrego). 

El tipo de cambio apreciado afecta a todo el espectro empresarial. "Los exportadores, el sector agropecuario y el industrial se quejan del tipo de cambio apreciado", afirmó el investigador y aclaró que esta política "no solo golpea al sector que está representado por los sindicatos", sino "también parte del sector empresarial que es bastante reticente a esa" política cambiaria.

"El capital extranjero juega un papel clave en la economía", reconoce Geymonat. Pero explica que en el último tiempo no solo ha formado empresas en nuevos sectores, sino que "ha venido a comprar empresas (nacionales) que ya existían. Cuando esas empresas extranjeras finalizan sus períodos de exoneraciones fiscales (que duran 15 años), muchas se van del país".

Mi opinión es un poco, más dura: Los capitales extranjeros solo se dedican a comprar empresas uruguayas bien posicionadas, en todos los rubros, solo para liquidarlas y remplazarlas para traer mismo producto desde el exterior.

Y explica el razonamiento empresarial con un ejemplo concreto: "Si soy un autopartista, me voy mejor a Paraguay donde hay mano de obra menos calificada, pero con costo a la mitad, capaz que produzco un poco menos, pero tengo costos laborales que están por la mitad con respecto al Uruguay y eso me compensaría".

Pero la contracara es clara: "El capital nacional se empieza a desplazar a determinados sectores, vas perdiendo densidad del empresariado nacional. Muchos empresarios nacionales terminan vendiendo y ese dinero no se reinvierte en producción. Se van del comando del aparato productivo".

En la economía digital, como en la política internacional, la eficiencia otorga relevancia. Pero solo la estrategia otorga poder.

 

Michael Mansilla

michaelmansillauypress@gmail.com

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